buganvilla_roja11No existe “el estado perfecto”. No existe “la situación ideal”. Son dos afirmaciones oídas en numerosas ocasiones que, colocadas en boca de mi hermano y de una amiga/hermana, he sido capaz de entenderlas en toda su complejidad.

 

Incompleta. Siempre incompleta. Siempre queriendo más, intentando más, ilusionándome, añorando, desorientándome, asustándome, huyendo. Anhelando más. Intentando superar situaciones… intentando superarme. Y agotándome.

 

Incompleta. Nada que ver con los estados de felicidad -una felicidad que, lejos de momentos y tiempos maravillosos, estoy segura que nadie llega a experimentar de manera lineal y continua-. Este adjetivo definiría mi vida entera. Toda mi existencia. Pero, por una vez en mucho tiempo, mi alma y, lo que es más importante, mi mente están en paz. He sabido exactamente lo que quiero y he sabido salir a buscarlo sin dudas.Tomé la mejor decisión de mi vida convencida, feliz, calma, segura; sabiendo a ciencia cierta que es la mejor que jamás tomaré. Por una vez, soy una Alicia en el país de las maravillas capaz de preguntarle al gato cómo se va a donde quiero ir. Porque sé exactamente dónde quiero llegar.

 

No me he conformado, no me he acomodado. Sigo soñando. Sigo queriendo más, pero he dejado de torturarme por no tener todo aquello que desearía. He dejado de huir, de correr atolondradamente sin admirar el paisaje. Seguiré encontrándome obstáculos. Seguiré viviendo grandes desilusiones y seguiré siendo capaz de superarlas. Seguiré entusiasmándome y emocionándome con cada pequeño acontecimiento y a cada momento.

 

Y, algún día, dejaré de tener miedo.

 

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