“[…]- Creo que hay dos clases de gente en el mundo, los que se van y los que se quedan, ¿no es cierto? – No, yo no lo creo – ¿Pues qué crees tú? – Pues que hay dos clases de gente, los que van a alguna parte y los que no van a ninguna. Eso sí que es cierto – No estoy de acuerdo Ben – Porque no sabes de qué demonios estoy hablando. Soy un exciudadano de ninguna parte. A veces, echo de menos mi hogar.”    (Paint your wagon)

casiopea75

Sigo admirando las estrellas cuando las nubes dan tregua. No me oriento, no conozco más allá de las constelaciones más brillantes y me cuesta situar el este y el oeste cuando miro al cielo.  Pero sigo dando pasos hacia el sur. Pasos insignificantes, pequeños, sin pulso y sin demasiado equilibrio, pero pasos que no cansan y que me acercan cada día un poco más a mi pequeña estrella errante.

Los pasos compartidos, las rutas similares y un mismo destino, hacen posible el encuentro de “buscadores de estrellas” a lo largo del trayecto. El tiempo en el camino y la carga de las mochilas sitúan a los viajeros en diferentes puntos de la travesía. Pero observar juntos pequeños nuevos haces de luz, y sus posiciones, los ubica bajo el mismo cielo. Un cielo cada vez más cargado de estrellas esperando a ser descubiertas y reconocidas. A ser encontradas y a ocupar un sitio digno en su firmamento. A poder seguir brillando a pesar de la soledad, del hambre y de las circunstancias de un universo que se ha olvidado de ellas y del lugar en el que se encuentran; y que no ve más allá de sus narices y del nublado que tienen justo encima de sus ojos.

Los llaman “niños encontrados”. Niños abandonados en los márgenes de los caminos que difícilmente sobreviven. Niños cuya única salida es tener la suerte de que alguien los encuentre y los recoja, y la fortuna de tener las fuerzas suficientes de llegar con vida a alguna parte. Y poder nacer de nuevo.

No sé de tiempos, nadie sabe. Hay estimaciones, siempre imprecisas. De poco sirve contar meses o calcular fechas. Pero una cosa es clara. Hay mucho avanzado. Porque hay una clase de gente que va a alguna parte y allí permite que los niños encontrados, las pequeñas estrellas errantes, dejen de ser exciudadanos de ninguna parte y puedan llegar a su hogar.

Y porque he conocido a esta clase de gente, estoy convencida de que más pronto que tarde, muchos de estos luceros, brillarán en el trocito de cielo que les pertenece y que nadie debió nunca arrebatarles.

 A A.M.S.

 

 

Anuncios

Llego desde Donde los Dragones Vuelan , a ratos llorando, pero sin estar cansada. Quiero pensar  que las lágrimas son más de alegría y esperanza que de añoranza y pena, pero debe haber un poco de todo. Será lo que tiene el empezar de nuevo.

Amounsulu . Aquí comienzo. Igual de emocionada. Igual de entusiasmada y con las mismas ganas de conocer el maravilloso país del que finalmente vendrá mi hijo o mi hija, Senegal. En varias ocasiones he leído experiencias de familias que afirman, plenamente convencidas y sin reparos, que tu no eliges el país donde buscar a tus hijos, sino que es el país el que te elige, porque, con independencia de la nacionalidad, de la forma de los ojos o del color de su piel, tu hijo/a es, simplemente, quien tenía que ser. Y quiero brindar por ello, aunque sea metafóricamente hablando.

Brindaré de la mejor forma que se me ocurre, y aprovechando que no hace ni dos semanas que acabó el Ramadán celebraré el “Tajabone”. También metafóricamente, o mejor dicho, musicalmente hablando.

“Tajabone”, en wolof (idioma utilizado por cerca de la mitad de la población senegalesa y lengua nativa de la etnia wolof) significa aguinaldo. Es una fiesta musulmana de Senegal que celebra el fin de Ramadán, que festeja el fin del ayuno. La gente se intercambia comida, se reparten dulces, y los niños, disfrazados de niñas, y las niñas, disfrazadas de niños, salen a la calle, a pedir lo que para nosotros sería el aguinaldo de navidad. Es una gran festividad, una gran celebración.

La canción, interpretada en wolof, invita al Tajabone y repite las preguntas que “el ángel Abdou Jabar te hará, al bajar del cielo para llevarse tu alma, ¿has ayunado? ¿has rezado?”. Pero realmente es de esas canciones que lo dicen todo sin tener que entender nada.

Hoy, como si hubiese hecho ayuno, después de unos días duros, celebro el Tajabone.

¡Celebro Senegal!