Amounsulu, bienvenido o bienvenida a este blog, segundo capítulo del cuaderno de bitácora que comencé a escribir al inicio de la búsqueda de mi pequeño dragón vietnamita, de mi estrella de oriente.

Un segundo libro y una nueva ruta, porque las libélulas -al igual que las hadas- son caprichosas, y convirtieron dragones en leones y movieron fugazmente estrellas. La mía, al tirar del hilo rojo, se la llevó hacia el sur.

Y al sur voy a buscarla, a África, ese continente con nombre de mujer al que la historia debe tanto y que cada día renace luchador, orgulloso y vivo.

Espero poder, a través de estas páginas, seguir compartiendo este maravilloso y largo camino. Y todos sus rodeos.

Gracias por acercarte y acompañarme a seguir el vuelo de la libélula. Ahora, con destino hacia Senegal, donde los dragones vuelan reflejados en el agua de los manglares después de la lluvia y donde siempre,  con la misma intensidad que aquí cuando esté, brillará mi pequeña estrella. Porque será de buganvilla y baobab.

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3 comentarios to “Amounsulu”


  1. […] Amounsulu . Aquí comienzo. Igual de emocionada. Igual de entusiasmada y con las mismas ganas de conocer el maravilloso país del que finalmente vendrá mi hijo o mi hija, Senegal. En varias ocasiones he leído experiencias de familias que afirman, plenamente convencidas y sin reparos, que tu no eliges el país donde buscar a tus hijos, sino que es el país el que te elige, porque, con independencia de la nacionalidad, de la forma de los ojos o del color de su piel, tu hijo/a es, simplemente, quien tenía que ser. Y quiero brindar por ello, aunque sea metafóricamente hablando. […]

  2. macarena Says:

    Desde que empezamos esta aventura me encanta pasar por aquí y deleitarme con las preciosas palabras que eres capaz de plasmar y que reflejan los sentimientos que vamos teniendo.

    Para nosotros nuestro peque ya tiene cara en nuestros sueños, unos ojos enormes que nos miran mientras esperamos, una sonrisa blanca que ilumina nuestras noches de espera, unas manos que se alargan hacia nosotros para llamarnos y pedirnos paciencia. Nuestro peque algún día llegará de la tierra del Baobab para otorgarnos la posibilidad de ser sus padres.

    Gracias por las cosas tan bonitas que eres capaz de contar.

  3. Xund-Xund Says:

    Gracias a tí Macarena, por tus palabras, por compartir tanta esperanza y, sobre todo, tan preciosa paciencia

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