“[…]- “Porque sueño no lo estoy. Porque sueño, sueño… Porque me abandono por las noches a mis sueños antes de que me deje el día. Porque no amo. Porque me asusta amar. Ya no sueño. Ya no sueño. A ti, la dama, la audaz melancolía, que con grito solitario hiendes mis carnes ofreciéndolas al tedio. Tú que atormentas mis noches cuando no sé qué camino de mi vida tomar… te he pagado cien veces mi deuda” (Léolo)

A veces me lo imagino, a veces me la imagino. A veces ya no imagino.

He soñado vidas, personas, caras, edades, momentos, paisajes, países. Me he imbuido en libros, en películas, en procesos, en historias. Quizá el error ha sido no sólo pedirle a un libro que me diga que hay más vida de la que puedo abarcar, sino también el pedirle a un sueño cómo hacerlo.

No hay noticias, no hay novedades, no hay movimientos, no hay conocimiento, no hay plazos, no hay canales y no hay información. No hay avance. No hay cambios. Y no sé si hay alternativas.

Pero esta noche volveré a acercarme a Camelot. Y, quizá, mañana llegaré.

                                        

                                       Porque sueño…

 

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